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Consejos conducción en Arena by Borja Rodriguez

Conducir en arena parece sencillo hasta que entras de verdad en ella.

Desde fuera ves una extensión limpia, unas dunas y coches avanzando aparentemente sin demasiado esfuerzo. Pero la arena cambia constantemente. Cambia con el viento, con la temperatura, con el paso de otros vehículos y hasta de una hora a otra.

Después de muchos kilómetros en Marruecos y de cuatro participaciones en el Dakar, hay algo que tengo bastante claro: en arena no gana el que más corre ni el que tiene el 4x4 más potente.
Gana el que sabe leer el terreno y conservar la inercia.

Estos son algunos de los principios que aplicamos cuando entramos en arena durante nuestras expediciones DUNARX.

1. Suavidad: nada de volantazos ni frenazos

La primera regla es probablemente la más importante.

En arena, todo debe hacerse con suavidad.

Un volantazo aumenta mucho la resistencia de las ruedas delanteras y puede hacer que el coche pierda velocidad rápidamente. Una frenada fuerte hace prácticamente lo mismo.

Hay que anticiparse.

Mantén unas revoluciones medias o medio-altas, con el motor siempre en una zona donde tenga par disponible. No necesitas ir rápido. Necesitas que cuando pidas potencia, el motor responda inmediatamente.

En arena hablamos constantemente de inercia. Una vez que el coche empieza a perderla, recuperarla puede resultar complicado.

Y cuando ves que el coche se está quedando...
no entierres el acelerador esperando un milagro.

Normalmente sólo conseguirás cavar cuatro agujeros más profundos.

2. Las dunas se atacan de frente

Cuando subimos o bajamos una duna debemos hacerlo, siempre que el terreno lo permita, perpendiculares a la pendiente.

Nunca atravesamos una pendiente fuerte lateralmente.

¿Por qué?

Porque cuanto mayor sea la inclinación lateral, más desplazamos el centro de gravedad hacia el lado bajo del vehículo y mayor será el riesgo de vuelco.

Antes de atacar una subida observo la pendiente, busco una trazada y valoro dónde voy a terminar si no consigo coronarla.

Esto último es importante.

No empieces una subida pensando solamente en llegar arriba. Piensa también qué harás si no llegas.

Si el coche pierde fuerza antes de coronar, no improvises un giro a media pendiente. Detente manteniendo el vehículo recto y realiza la maniobra de recuperación con seguridad.

3. En las bajadas, deja trabajar al coche

Una bajada pronunciada sobre arena impresiona bastante más desde dentro del coche que desde fuera.

La reacción instintiva suele ser pisar el freno.

Y precisamente eso es lo que muchas veces no queremos hacer.

Entramos completamente rectos, con una marcha engranada y dejamos que la retención y la propia arena controlen buena parte de la velocidad.

Si el tren trasero empieza ligeramente a desplazarse, una pequeña corrección acompañada, cuando proceda, de algo de acelerador puede ayudar a recuperar la trayectoria.

Lo importante vuelve a ser lo mismo:

nada de movimientos bruscos.

Y una regla absoluta: si no vemos qué hay después de una cresta, no nos lanzamos al otro lado.

Primero se reconoce.

El desierto tiene una costumbre bastante desagradable de esconder las sorpresas justo donde no puedes verlas.

4. Configura correctamente la tracción

Aquí no existe una configuración universal para todos los coches y terrenos.

En arena abierta y relativamente rápida podemos utilizar 4H. Cuando entramos en arena muy blanda, zonas técnicas o dunas donde necesitamos más control y par a baja velocidad, puede interesarnos utilizar 4L.

También hay que conocer muy bien cómo funcionan las ayudas electrónicas de nuestro vehículo.

En determinados coches, el control de tracción puede cortar potencia precisamente cuando necesitamos mantenerla. Otros vehículos modernos disponen de programas específicos para arena que gestionan motor, cambio, diferencial y controles electrónicos mucho mejor de lo que podríamos hacer manualmente.

Por eso antes de entrar al desierto hay algo bastante elemental que mucha gente olvida:
hay que conocer el 4x4 que llevamos.

No es el mejor momento para descubrir qué hace un botón cuando tienes el coche enterrado hasta los ejes.

5. Las presiones son fundamentales

Probablemente sea uno de los cambios que más transforma el comportamiento de un 4x4 sobre arena.
Al bajar la presión conseguimos aumentar la huella del neumático y mejorar considerablemente la flotación.

Pero no existe una presión mágica válida para todos los vehículos.

Dependerá del peso, neumático, llanta, temperatura, tipo de arena y velocidad que vayamos a llevar.
Bajaremos progresivamente hasta encontrar el punto adecuado.

Y cuidado con pasarnos.

Con presiones muy bajas aumenta el riesgo de desllantar y debemos evitar velocidades altas, giros violentos y golpes laterales.

Por eso en DUNARX llevamos compresores y manómetros. Cuando abandonamos la arena y volvemos a pista rápida o asfalto, recuperamos las presiones adecuadas.

Circular por carretera con las presiones que utilizamos en arena es una magnífica forma de convertir una buena jornada en un problema perfectamente evitable.

6. Antes de entrar en arena, revisa el coche

La conducción empieza antes de poner una rueda sobre la arena.

En nuestras expediciones hacemos una revisión previa de los puntos importantes:
neumáticos y presiones, niveles, refrigeración, batería, bajos, protecciones, elementos sueltos y material de recuperación.

Especial atención al sistema de refrigeración.

Arena, temperaturas elevadas, baja velocidad y motores trabajando con carga forman una combinación exigente. Hay que vigilar la temperatura del motor y, en vehículos automáticos, también la transmisión si disponemos de esa información.

Otro enemigo silencioso es el peso.

Cuanto más cargamos un 4x4, más difícil será hacerlo flotar sobre arena.

Lleva lo necesario, bien colocado y bien sujeto.

7. El material de rescate no es opcional

Puedes llevar treinta años conduciendo 4x4 y quedarte atascado.

Nos pasa a todos.

La diferencia está entre tardar diez minutos en continuar o convertirlo en una pequeña expedición
arqueológica alrededor del vehículo.

Para entrar seriamente en arena considero básicos:
palas, planchas de desatasco, eslingas adecuadas, grilletes o sistemas de unión homologados, compresor, manómetro y puntos de recuperación fiables delante y detrás.

Un cabrestante también puede resultar muy útil, aunque en mitad de un erg suele existir un pequeño inconveniente: faltan árboles. Qué poca consideración.

Y algo todavía más importante que llevar material es saber utilizarlo.
Una recuperación mal ejecutada puede provocar daños importantes y lesiones.

8. Aprende a leer la arena

Esta parte no se aprende leyendo un manual.
La arena tiene colores, sombras y texturas diferentes.

Con experiencia empiezas a distinguir dónde está más compacta, dónde acaba de trabajar el viento, dónde probablemente perderás sustentación o dónde puede existir un corte detrás de una cresta.

También cambia durante el día.

La misma zona puede comportarse de manera diferente por la mañana y varias horas después.

Por eso cuando guiamos una expedición no buscamos únicamente seguir un track GPS.

Leemos constantemente el terreno.

El track te dice por dónde quieres ir. La arena decide si hoy puedes hacerlo exactamente por ahí.

9. Mantén distancia con el coche de delante

En arena necesitamos espacio.

No conduzcas pegado al vehículo anterior.

Necesitamos distancia para conservar nuestra propia inercia, elegir trazada y poder reaccionar si el coche delantero se queda clavado de repente.

Además, en determinadas situaciones la arena levantada por el vehículo precedente puede reducir muchísimo la visibilidad.

En DUNARX mantenemos comunicación por radio entre los coches precisamente para anticipar obstáculos, zonas blandas, cambios de trazada y vehículos detenidos.

Conducimos juntos, pero cada coche necesita su espacio.

10. Si te quedas atascado, primero piensa

Cuando el coche deja de avanzar, la primera reacción suele ser acelerar más.

Normalmente es la peor.

En cuanto notes que has perdido completamente la inercia, levanta.

Bájate y mira.

Muchas veces basta con retirar arena delante de las ruedas, bajar algo más las presiones y utilizar las planchas.

Si sigues acelerando hasta apoyar el coche sobre los bajos, acabas de convertir una recuperación sencilla en otra bastante más entretenida.

La pala suele solucionar más problemas en el desierto que 100 CV adicionales.

Y cuesta bastante menos.

11. Nunca entres solo en una zona seria de dunas

Ésta no es una cuestión de técnica, sino de sentido común.

Una avería, un desllantado, un atasco serio o un pequeño error de orientación pueden convertirse rápidamente en un problema cuando estás solo.

Si vas a entrar en zonas remotas necesitas comunicación, navegación, agua, herramientas, material de recuperación y otros vehículos capaces de ayudarte.

En nuestras expediciones DUNARX la seguridad forma parte de la propia aventura. No buscamos eliminar la dificultad del desierto. Buscamos poder afrontarla con medios y experiencia.

12. La mejor modificación sigue estando detrás del volante

Puedes preparar muchísimo un 4x4.

Suspensiones, neumáticos, protecciones, bloqueos, potencia, cabrestante...

Todo ayuda.

Pero he visto coches prácticamente de serie avanzar con una facilidad increíble mientras otros muchísimo más preparados se quedaban constantemente.

La diferencia suele estar en la técnica, la lectura del terreno y la experiencia del conductor.

En arena hay que aprender a sentir cuándo el coche está flotando, cuándo empieza a hundirse, cuándo necesita potencia y cuándo precisamente debemos dejar de pedírsela.

Eso sólo se aprende conduciendo.

El desierto no se conquista. Se aprende a conducir en él.

Una de las cosas que más me gusta de nuestras expediciones DUNARX es ver cómo cambia la conducción de una persona después de varios días en Marruecos.

El primer día ves una duna y sólo ves arena.

Después empiezas a ver pendientes, crestas, zonas blandas, trazadas y escapatorias.

Y ahí empieza realmente la conducción en el desierto.

No se trata de correr. Se trata de conseguir que coche, terreno y conductor trabajen juntos.

Nosotros ponemos los kilómetros, la experiencia y uno de los mejores terrenos del mundo para aprenderlo.

Nos vemos en el desierto.

Borja Rodríguez

Piloto Dakar · Líder de expediciones DUNARX

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